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miércoles, 11 de junio de 2008

Hay dos, sí, dos

No me digan que todas (sí, este es un post femenino, aunque acepto comentarios de la platea masculina) ustedes se bañan, visten, maquillan y peinan para sentirse bien con ustedes mismas porque es chamuyo. No me digan que les levanta el ánimo ponerse el perfumito de vainilla con coco y la cremita de avena porque yo también me engaño y suelo creérmelo.

El ideal de belleza nos lo impone la sociedad. Ninguna de nosotras vino con el concepto de "lo bello" de nacimiento. Por ese motivo y, después de una exhaustiva encuesta, he llegado a la conclusión de que las mujeres nos vestimos 1) para los hombres, y/o 2) para las otras mujeres.

1) Las que se visten para los hombres privilegian lo sexy por sobre la comodidad. Elijen pantalones ajustados, remeras escotadas y polleras bien cortas para marcar los atributos y el rojo y los colores vivos para llamar la atención. Prefieren las botas o los tacos bien altos, a las chatitas. Se maquillan hasta cuando van al súper y van con la planchita a todos lados.

2) Las que se visten para las mujeres privilegian marca sobre precio. Se compran la última Vogue para estar en la cresta de la ola. Si se vuelven a usar los bobós, se los ponen aunque parezcan un globo aeroestático. Si se ponen de moda las bombachas de gaucho, las usan todos los días, por las dudas. Se gastan la mitad del sueldo en los negocios más top del shopping. Todo para diferenciarse y que las miren otras mujeres.

Si quieren, pueden ser una combineta. Ah y no pregunten cuál soy porque yo uso uniforme.

martes, 18 de diciembre de 2007

Excusas creativas

Es sabido que la creatividad es una cualidad que no abunda. Ni en los medios convencionales, ni en los alternativos. Suele tomarnos de sorpresa, cuando más ocupados estamos y menos tiempo tenemos. Puede vincularse al tren de vida acelerado, ya que el ritmo constante de actividad tras actividad propicia que nuestros sentidos se vuelvan más alerta. En fin, cuando se trata de escapar al trabajo/estudio indeseado, cualquier excusa "creativa" vale. A saber:

-Aseo creativo: Nunca le damos más importancia a este punto que cuando estamos hasta las manos con nuestras actividades diarias. Retomamos las sesiones de mesoterapia canceladas, pedimos una manicura a domicilio, incursionamos en la depilación profunda. Valga aclarar que los hombres también tienen sus vicios estéticos creativos: sesiones de cama solar "dobles" (facial y cuerpo entero), artes marciales malayas y tensores de cejas (lo último en cirugía de avanzada)

-Entretenimiento creativo: En los momentos más críticos se nos ocurre hacer un curso acelerado de cocina griega, practicar paracaidismo extremo en Lobos, internarnos en el cine durante cuatro horas para ver una peli rumana y terminar el finde cenando en el restaurante vietnamita en Green Bamboo (con todo lo que eso implica: contractura de espalda, desórdenes intestinales severos, etc.). No nos olvidemos de la lectura compulsiva de blogs y escritura de entradas extravagantes al estilo: "Mi novio quiere una dentadura totalmente nueva" (ya me explayaré sobre el asunto).

-Limpieza a fondo creativa: Esta es una cualidad femenina, pero se aplica a los solteros obsesivos. En esos momentos que estamos con la cuerda al cuello, se nos ocurren las mejores ideas para redecorar nuestra habitación, optar por un nuevo color de pared, cambiar los imanes de la heladera de lugar o pegarse una vuelta por Easy, sección carpintería y encargar una biblioteca, que puede estar lista en sólo dos horitas.

Claro, podría ser mucho más exhaustiva e incluir otras cuestiones en mi corpus de análisis, pero la verdad es que tengo una entrega en una hora y no llego con los tiempos.